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Flying Tiger calienta motores para Halloween

En las tiendas Flying Tiger ya están a la venta los mil y un detalles que hacen de la Noche de Halloween la más terrorífica del año. Un ambiente agradable, una decoración colorista, una música ambiente relajada, una sonrisa en el rostro de los dependientes… el origen de esta marca danesa –que contrariamente a lo que cree la gente no proviene del –ni se pronuncia como– el anglosajón ‘tigre’, sino del danés ‘diez coronas’– se remonta a 1990.


La idea de las tiendas Flying Tiger fue de Lennart y Suz Lajboschitz, que querían poner a la venta un ‘stock’ de paraguas heredado de su padre, dándole un valor añadido: a los futuros clientes, que hacían cola bajo la lluvia, estos dos emprendedores les ofrecieron una taza de té y una pasta.

Su objetivo era el germen del que surgió su cadena de tiendas, que hoy es toda una multinacional: ofrecer a quienes entran en ellas, aunque sea para adquirir un objeto de un euro de valor, una experiencia de compra única.

De Tiger a Flying Tiger

Mediante un ambiente agradable, una decoración colorista, una música ambiente relajada, una sonrisa en el rostro de los dependientes y una estudiada ubicación de las cerca de 950 tiendas que la cadena tiene abiertas en una treintena de países de todo el mundo.

No se trata de vender por vender, sino de que los clientes se sientan orgullosos de serlo, siquiera cuando adquieren una caja de chinchetas, una banqueta de baño o un paquete de servilletas de colores.

El crecimiento de Flying Tiger ha huido siempre de la franquicia, pues Lennart y Suz Lajboschitz han preferido siempre asociarse al 50% con cada socio local, es decir, con emprendedores/inversores dispuestos a llevar a cabo la expansión de Flying Tiger por todo su país.

Así llegaron los primeros asociados: de Islandia, de Alemania y de Inglaterra. Y un buen día de 2008, aparecieron por Copenhague dos animosos españoles, con la peregrina idea de clonar el negocio en un país completamente alejado en la frontera sur de Europa, que los daneses apenas conocen como lugar de vacaciones estivales.

Bazares nórdicos

Sin embargo, supuso un inmejorable escaparate para mostrar el concepto a otros país como Italia, Grecia o Portugal. Porque el consumidor español es exigente, aprecia mucho el diseño nórdico y le encanta que se le sorprenda.

Hoy, es ya otra historia y este bazar nórdico de diseño, este “Ikea de ciudad” como dice la gente por su diseño nórdico, sus novedades y su respeto a las garantías y derechos de los consumidores, ha llegado ya a Extremo Oriente, donde sin ir más lejos tiene inauguradas tiendas en Japón.

Desde la apertura en 2008 de la primera tienda en Madrid, en la calle de Hermosilla, son ya casi un centenar y medio los establecimientos Flying Tiger que han abierto sus puertas en España. En total, son más de 140 los bazares nórdicos abiertos al público en nuestro país.

Puedes descargar el catálogo de Halloween de Flying Tiger pinchando aquí.

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