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La cruzada de dos emprendedores para que apreciemos el aceite de oliva

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Ángel y Javier Rodríguez-Avial, dos hermanos de una familia jienense, productora de aceite de oliva desde el siglo XIX, quieren difundir las enormes beneficios para la salud de un aceite de oliva 100% virgen extra, de la máxima calidad (no en vano, elaborado en un entorno geográfico de gran tradición olivarera), que forma parte inseparable de la dieta mediterránea y que se produce a los pies de la Sierra de Cazorla y Las Villas (Jaén).

«Nuestro objetivo es dar a conocer los enormes beneficios para la salud de un aceite de oliva virgen extra, de la máxima calidad, y comercializarlo a un precio adecuado, pues para aceites de oliva vulgares, de calidad discutible, ya están los grandes distribuidores», aseguran los hermanos Ángel y Javier Rodríguez-Avial, ingenieros agrónomos ambos, y entusiasmados con la iniciativa de «contribuir a conseguir que en España –-para eso somos el principal productor mundial– el aceite de oliva deje de ser un gran desconocido».

Aceite de oliva virgen extra

La idea nace con un doble propósito: difundir las excelencias del AOVE (aceite de oliva 100% virgen extra), comenzando por la propia cultura sobre el olivo –tan ligado al mundo mediterráneo– el proceso de recolección de la aceituna, de extracción del aceite, las ventajas de un envasado adecuado… hasta llegar al consumidor final.
Y también comercializar un producto imposible de conseguir en ninguna otra parte del mundo –de ahí el prestigio que poseen los aceites de Jaén en general, y de la Sierra de Cazorla en particular–, como apoyo comercial imprescindible para la venta de un aceite procedente de olivos de más de 200 años de antigüedad, con unas condiciones óptimas de cultivo que mantienen el ecosistema tradicional jienense.
«El enclave geográfico, la calidad del suelo, el agua abundante de la Sierra de Cazorla, los ricos olivares centenarios, su cultivo en un sistema de producción integrado en el medio ambiente… un aceite temprano que es un auténtico producto ‘gourmet’», relatan estos dos emprendedores.

Relación estrecha con el consumidor

Ángel y Javier Rodríguez-Avial buscan, a través de su marca comercial Aceites Heraldo, establecer una relación estrecha y fluida entre el ciudadano y el pequeño productor, «que viene realizando un ancestral cuidado del olivo, con esmero, sabiduría y mimo; un saber hacer que se transmite de generación en generación. Pensamos en qué valor añadido podríamos aportar, a todo aquel producto de la zona envasado bajo nuestra premisa de calidad para dar a conocer al público sus excelencias».

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Por eso su meta es difundir al máximo la cultura de este alimento, como componente básico y fundamental de la dieta mediterránea, con las enormes ventajas que su consumo conlleva para la salud. De hecho, ya han recibido contactos de Gran Bretaña, Suecia, Suiza, Austria y también de Estados Unidos, Brasil o Qatar para establecer lazos comerciales.
El aceite de oliva virgen extra producido por estos hermanos se comercializa bajo la denominación Aceites Heraldo. La recolección de su aceituna picual –la tradicional en Jaén– se desarrolla entre octubre y noviembre, el mejor momento del fruto –aún verde, para obtener un aceite de color esmeralda intenso y con un aroma  fresco y potente, propiedades organolépticas muy valoradas por el consumidor,  en un zumo único y de máxima calidad.
Estas aceitunas son seleccionadas sólo del vuelo del árbol (esto es, sin que las olivas toquen el suelo, pues al ser un fruto delicado se degrada al contacto con el mismo) y se molturan el mismo día en que se cosechan para lograr un producto exquisito.

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